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Entrenamiento · 8 min · 29 de mayo de 2026

Entrenamiento del Labrador Retriever: los primeros 6 meses

Persona entrenando a un labrador en el parque

La ventana de socialización se cierra a las 16 semanas

Entre las 3 y las 16 semanas de vida el cerebro del cachorro registra como 'normal' todo lo que conoce. Aprovecha ese periodo para exponerlo, siempre de forma positiva y gradual, a superficies distintas, ruidos urbanos, niños, adultos mayores, paraguas, bicicletas y otros perros vacunados.

Un labrador bien socializado en esta etapa será un perro adulto seguro y estable. Uno aislado puede desarrollar miedos que después cuestan meses de trabajo corregir.

Control de mordida y salto de saludo

El labrador es un cobrador: usa la boca para explorar y para jugar. No se trata de eliminar la mordida sino de calibrar su intensidad. Cuando el cachorro apriete demasiado, emite un 'ay' agudo y detén el juego durante diez segundos. Repetido con constancia, el cachorro aprende a modular la presión.

Para el salto de saludo, la clave es ignorar por completo al perro mientras tenga las patas en el aire y premiar solo cuando las cuatro patas toquen el suelo. Toda la familia debe aplicar la misma regla o el aprendizaje no se consolida.

Las cinco órdenes esenciales

Nombre y atención, sentado, quieto, aquí (llamada) y suelta. La llamada es la más importante para un labrador, porque su curiosidad y su olfato lo llevan lejos. Entrénala siempre en positivo: nunca llames al perro para regañarlo.

Las sesiones deben durar entre 5 y 10 minutos, dos o tres veces al día. Un cachorro no sostiene la concentración más allá de ese tiempo, y sesiones largas generan frustración en ambos lados.

Higiene y quedarse solo

Saca al cachorro al mismo lugar al despertar, después de cada comida y tras cada sesión de juego. Premia en el instante exacto en que termina de hacer sus necesidades fuera; el refuerzo tardío no enseña nada.

Enseñar a estar solo se trabaja desde el primer día con ausencias cortas y crecientes: dos minutos, cinco, quince. Un labrador que nunca aprende a quedarse solo desarrolla con facilidad ansiedad por separación.

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