Alimentación · 7 min · 18 de junio de 2026
Alimentación de un cachorro Labrador Retriever: guía mes a mes

Por qué el Labrador necesita un plan de alimentación estricto
El Labrador Retriever es la raza con mayor predisposición genética a la obesidad. Una variante del gen POMC, presente en cerca del 23% de los labradores, altera la señal de saciedad: el perro sigue pidiendo comida aunque ya haya cubierto sus necesidades. Por eso la porción nunca debe decidirse por el apetito del perro, sino por su peso ideal y su edad.
El sobrepeso en un cachorro no solo suma kilos: acelera el crecimiento óseo y multiplica el riesgo de displasia de cadera y codo, dos de las patologías más frecuentes de la raza. Mantener a tu labrador delgado durante el primer año es la mejor inversión en su salud a largo plazo.
Cantidades por etapa
De 2 a 4 meses: cuatro comidas diarias, entre 250 y 350 gramos totales de pienso premium para razas grandes, repartidos en porciones iguales. El alimento debe tener entre 26% y 30% de proteína y una relación calcio-fósforo cercana a 1,2:1.
De 4 a 6 meses: tres comidas diarias, de 350 a 450 gramos totales. Es la etapa de crecimiento más rápido y también cuando más se descontrola el peso si se dan premios sin medida.
De 6 a 12 meses: dos comidas diarias, de 400 a 500 gramos. A partir del año se pasa al alimento adulto, manteniendo dos tomas diarias de 300 a 400 gramos según nivel de actividad.
Toda transición de alimento debe hacerse en 7 días, mezclando proporciones crecientes del nuevo pienso para evitar diarreas.
Alimentos prohibidos y premios seguros
Nunca ofrezcas chocolate, uvas, pasas, cebolla, ajo, aguacate, huesos cocidos ni productos con xilitol. Todos son tóxicos o representan riesgo de perforación intestinal.
Como premios de entrenamiento usa trozos de zanahoria, manzana sin semillas, judías verdes o el propio pienso de la ración diaria. Los premios no deben superar el 10% de las calorías del día.
Señales de que la porción está bien calibrada
Deberías poder palpar las costillas con una ligera presión, sin verlas a simple vista, y apreciar una cintura marcada al mirar al perro desde arriba. Si no encuentras las costillas, reduce un 10% la ración y aumenta el paseo diario.
Pesa a tu cachorro cada 15 días durante el primer año y anota los valores. Un registro simple te permitirá detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema.
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